
Pequeña monografía mariológica en la que el autor, bajo la forma de una larga carta, va exponiendo la vida de la Virgen a la vez que relaciona cada episodio con sus implicaciones teológicas o espirituales. Se trata de un libro piadoso, que tiene mucho de viaje espiritual al encuentro de la Señora. Las reflexiones de corte más teológico o erudito están bien insertadas en el texto, y escritas con un lenguaje asequible a un público amplio.
Sin embargo, tal vez por querer presentar un retrato más humano de la Virgen, algunas de las tesis que presenta son, cuanto menos, discutibles. Así, parece poco fundada su opinión de que la Virgen no tenía intención de vivir virginalmente su matrimonio, antes de la encarnación. El autor argumenta que el contexto social y cultural de la época, y la misma existencia de un noviazgo real, no da pie a pensar –con seriedad– de otro modo, y que así se entiende mejor el que José quisiese repudiarla en secreto, pues sospecharía de su infidelidad. Aunque el argumento está llevado con habilidad, Guardini no llega a explicar de forma satisfactoria el por qué pregunta al ángel “¿cómo se podrá hacer esto, pues no conzco varón?”. De pasada, Guardini parece aludir a que en la Anunciación la Virgen se da cuenta de un modo explícito de la causa del “malestar” que sentía ante un matrimonio que había aceptado, pero que dejaba cierta intranquilidad en su alma. Algo análogo se puede decir cuando afirma que María no pudo saber que su hijo era el Hijo de Dios –que su naturaleza era divina– hasta después de Pentecostés. Tal posición puede ser mantenible; pero también lo es –y así lo hace la mayor parte de la tradición– la hipótesis contraria. En este sentido, da la impresión de que Guardini parte de una interpretación exagerada de Lc 2, 50 (“y no entendían estas palabras”), así como del querer encuadrar culturalmente la fe de la Virgen en los márgenes del Antiguo Testamento. Esto, en la práctica, supone ignorar que la acción de la gracia en la Virgen, de hecho y por lo poco que podemos entrever, supera ampliamente esos cánones.
F.C. - P.V. (2012)