
El autor utiliza el hecho de que la pinacoteca del Prado es también el álbum familiar de las dinastías españolas que han gobernado España en los últimos cinco siglos para relatarnos una serie de anécdotas de la vida de estos reyes y sus allegados. Eslava Galán escoge sobre todo, para su tarea de divulgación popular, escenas de la vida cotidiana, con abundantes dosis de episodios picantes relativos a intrigas de amoríos, de artistas y plebeyos al igual que de reyes y reinas. Sus crónicas de alcoba no excluirán detalles morbosos o la incompetencia de los encuestados para las tareas de alta responsabilidad a las que son convocados, de forma que el conjunto resulta una triste descripción de los entresijos políticos de la historia de España. Cabría pormenorizar la abundancia de párrafos en los que las referencias eróticas alcanzan niveles cuarteleros, lo mismo que su abundancia de vulgarismos.
Por otra parte, y en recuadros técnicos más serios, aunque siempre superficiales, esta edición hace breves reseñas de eclesiásticos que se comportan de forma impropia de su condición, o intercala consejos para el lector en la línea de un hedonismo desvergonzado. Hay frases irreverentes o irónicas que hacen sospechar una cierta aversión a lo eclesiástico, por ejemplo en las referencias al uso de reliquias en las alcobas de los reyes moribundos o las reinas que van a dar a luz, o en las menciones despectivas al arzobispo san Antonio María Claret que llegan al nivel del insulto.
Las páginas centrales de esta cuidada edición se ilustran con buenas reproducciones de retratos: Pantoja, Rubens, Velázquez, Goya, Tiziano, Sánchez Coello y muchos otros de primera fila.