
Los autores aprovechan la celebración del quinto centenario de la obtención de la cátedra de Teología en la Universidad de Salamanca por Francisco de Vitoria para apuntalar la contribución de la llamada Escuela de Salamanca en el pensamiento occidental. El siglo XVI fue una etapa de fuerte crisis, con la reacción de Lutero contra el papa y la Iglesia de Roma, y también de grandes descubrimientos que llevaron a nuevos planteamientos filosóficos y teológicos. El humanismo, capitaneado por Erasmo, Tomás Moro y Luis Vives, intenta apaciguar las aguas de una manera ecléctica hasta que se produce una reacción católica contra la fuerte propaganda luterana que terminaría en el Concilio de Trento. Los príncipes alemanes aprovecharon la desobediencia protestante para acogerse de inmediato al principio luterano de cuius regio, eius religio, es decir, “la religión del príncipe será la de sus súbditos”, lo que desembocó en una guerra política sin precedentes.
El libro se centra en la contribución intelectual de los profesores de Salamanca —Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Melchor Cano, Diego de Covarrubias, Juan de Medina, Domingo Báñez y otros—, aportando soluciones a los nuevos problemas. Es de lectura fácil y plantea las ideas de la Escuela de Salamanca sobre la renovación teológica, el derecho en la conquista de las nuevas tierras y sobre sus habitantes, así como su evangelización o la esclavitud. Además, los teólogos de Salamanca participaron activamente en el Concilio de Trento y han tenido una contribución primordial, no siempre bien reconocida, sobre la economía y política mundial, el derecho internacional, el nacimiento del capitalismo y de las ideas liberales. Una lectura apasionante que establece las bases para realizar posteriormente, los lectores interesados, una lectura especializada.