
Parte de un diagnóstico fuerte: nuestra época padece una auténtica pobreza moral. La cultura ha perdido buena parte de las categorías intelectuales que permitían pensar racionalmente sobre el bien, la virtud, la acción humana y la vida buena.
La primera parte del libro analiza la llamada sociedad tardía: una sociedad que ha heredado el proyecto moderno pero que, al mismo tiempo, ha perdido muchas de sus certezas. El resultado es lo que el autor denomina una “ética tenue”, incapaz de afirmar con suficiente firmeza qué bienes son realmente buenos y qué acciones hacen mejor o peor al ser humano.
En la segunda parte intenta reconstruir una ética del bien y de los bienes sustantivos. Su propuesta se apoya expresamente en Aristóteles y Tomás de Aquino y sostiene que podemos conocer racionalmente el bien y orientar nuestras acciones hacia él.
El libro entra además en diálogo con numerosos pensadores contemporáneos y aborda cuestiones como la fragilidad humana, la ética liberal, las controversias morales actuales, la acción humana y la posibilidad de verdades morales objetivas.
Su propuesta es recuperar la pregunta fundamental: ¿qué es el bien? Y, a partir de ahí, preguntarse qué significa vivir bien y qué clase de persona llegamos a ser mediante nuestros actos.
Es un libro de filosofía moral serio, exigente y claramente orientado hacia la recuperación de una ética objetiva. No es una lectura ligera. Tiene densidad filosófica, abundantes referencias y una argumentación que exige atención.