
“Queridos hermanos, dice Kiko Argüello en el Prólogo de este libro, dirigiéndose a sus hermanos en el Camino, os presentamos algunas notas biográficas de Carmen Hernández para que la podáis conocer mejor. Dios me eligió a mí como eligió a Carmen para hacer una obra al servicio de la Iglesia. El Camino Neocatecumenal le debe mucho a Carmen, muchísimo; el Camino no existiría sin ella, sin su visión teológica”.
El 19 de julio de 2021, quinto aniversario de la muerte de Carmen Hernández (1930-2016), durante la Misa presidida por el cardenal de Madrid, Mons. Carlos Osoro, en la Catedral de la Almudena tuvo lugar la petición de apertura de la causa de beatificación de Carmen. Según explica el coordinador de la causa canónica, Charlie Metola, era necesario disponer de una biografía bien fundamentada en documentos históricos, de ahí que le encargasen al profesor y escritor Aquilino Cayuela su elaboración hace algunos años.
El libro tiene dos partes. La primera comprende desde que nace hasta que conoce a Kiko a los 34 años. La segunda parte abarca los 50 años en que junto a Kiko co-inician (esta es la palabra usada, no usa la palabra “fundan”; no les gusta) el Camino Neocatecumenal.
La primera parte, que se lee muy bien, y te coge casi como una novela de aventuras, ocupa prácticamente la mitad del libro y da razón de muchas de las cosas que surgen después y que son propias del carisma Neocatecumenal.
Se ve y se palpa la profunda vida interior de Carmen. Tiene en su época universitaria como director espiritual al Padre Valentín Sánchez Ruiz S.J., que había sido el director espiritual de san Josemaría Escrivá. Este Padre le pone en contacto con el libro de las meditaciones del Padre La Puente que, según Carmen, le introduce en el conocimiento y la contemplación de las Sagradas Escrituras: los Salmos, los Profetas y los Evangelios.
Narra en esta primera parte sus deseos misioneros: primero en la India, después en Bolivia. Pero el Señor quiere otra cosa, y acaba en Barcelona, asistiendo a unas clases de liturgia de Mn. Pere Farnés, que le abre todo un campo nuevo que recorrer, también con los aires renovadores del Concilio en la liturgia. Y, a continuación, pasa, con una amiga irlandesa, un año en Tierra Santa, que son para ella como una revelación.
En la segunda parte del libro es donde conoce a Kiko, en su tarea de evangelizar a los pobres en el barrio de chabolas de Palomeras Altas en Madrid. Ahí también se ve la influencia del arzobispo de Madrid, don Casimiro Morcillo, que bendice y alienta a proseguir esta labor apostólica incipiente.
El desarrollo del Camino Neocatecumenal que se narra en esta segunda parte es más conocido por otras fuentes. En estas Notas se ve desde el punto de vista de Carmen: cómo ayuda a Kiko a discernir, a profundizar, a resolver problemas prácticos. Por ejemplo, la relación con los obispos. Deciden hacer convivencias con los obispos donde se realizan catequesis catecumenales en las que ellos toman parte. En el anexo final contabilizan más de 2.000 obispos los que pasan por ellas. Y va narrando las distintas etapas hasta la aprobación de los Estatutos del Camino por parte de la Santa Sede en el año 2008.
El ritmo es trepidante todos estos años: viajes, visitas a comunidades, encuentros con párrocos y obispos, convivencias con itinerantes y catequistas. En poco tiempo hay un gran desarrollo, y el Camino va creciendo como una realidad eclesial de gran expansión. Carmen, sin embargo, no experimenta el más mínimo triunfalismo; muy al contrario, son, dice ella, sus “complejos”, sus “angustias” las que afectan su ánimo.
Poco después de su muerte se publicaron algunos de sus diarios. Comenta Kiko: “no sabíamos mucho de este gran sufrimiento, pero sí de su amor a Jesucristo, de su libertad enorme, de su amor al Papa. Considero que si el Camino se ha extendido de tal manera con más de millón y medio de miembros es por un amor a Cristo como el que tenía Carmen. Ama a Cristo y te seguirán a miles”.
Como dice Kiko, la vida de Carmen es un don no sólo para el Camino, sino para toda la Iglesia. En la causa de beatificación se han recogido ya más de 16.000 folios. Esperemos que poco a poco vayamos conociendo más detalles de la vida ejemplar de Carmen.