Freud

[Der sexuelle Magier Siegmund Freud]
Año: 
1946
Género: 
Público: 
Editorial: 
Mateu
Año de publicación: 
1961
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

La edición alemana original, Der sexuelle Magier Siegmund Freud, cuyo título es despectivo o, por lo menos, crítico (El mago sexual Freud), carece de fecha conocida de publicación. Sin embargo, existe otra edición alemana titulada Der entzauberte Freud (Carl Poseg Verlag, Zúrich, 1946) [El desencantado Freud]. Hay también una edición argentina titulada Freud, el mago sexual (Losada, Buenos Aires, 1951) y otra edición española con el título Freud (psicoanálisis sexual) [Editorial Mateu, Barcelona, 1961]. El contenido de todas ellas es esencialmente el mismo.

La teoría freudiana ha sido presentada durante largo tiempo como una de las grandes construcciones intelectuales del siglo XX. Se ha explicado en muchas facultades de medicina de todo el mundo como verdad, cuando es más que discutible, y muchos hoy sostienen las falacias de sus postulados. Yo mismo, cuando fui estudiante de medicina, tuve que estudiar —no sin cierto estupor— las cuestionables teorías de Freud.

Este libro es una de las primeras críticas, si no la primera, al pensamiento del maestro de Viena y tiene mucho mérito, además, porque Emil Ludwig también era judío y realiza la crítica en la tempranísima fecha de 1946.

El autor maneja conceptos e interpretaciones que pueden parecer procaces, pero que, en realidad, no lo son, pues Ludwig analiza todo ese material de contenido sexual con el fin pedagógico y encomiable de desmontar el entramado sexualizado del maestro vienés.

El libro puede considerarse recomendable, especialmente para lectores con cierta formación y madurez. Es comprensible que al lector no especializado le resulten llamativos o incluso chocantes algunos de los símbolos sexuales que propone Freud. Baste citar, por ejemplo, la interpretación de objetos cotidianos —como el paraguas— en clave sexual, así como sus lecturas de los sueños o del complejo de Edipo, donde plantea que el niño no acude a la cama de los padres por miedo, sino en el marco de una dinámica de competencia con el padre por la madre. Todos estos aspectos son analizados críticamente por Ludwig. Quien lea este libro obtiene una idea bastante completa del sistema freudiano.

Desde la perspectiva de Ludwig, uno de los aspectos más problemáticos de Freud sería considerar como sanas y normales la neurosis y otras enfermedades mentales, lo que podría conducir a ver todo comportamiento como patológico y generar en los pacientes una angustia considerable ante su propia sexualidad. Freud, según Ludwig, convierte la sexualidad humana, algo esencial, en un elemento de tensión que puede afectar a sus pacientes y también a quienes no lo son.

En el fondo, Ludwig plantea de manera crítica que Freud proyecta en los demás ciertos conflictos personales. Señala, por ejemplo, periodos de impotencia, inclinaciones incestuosas y el temprano enamoramiento hacia su madre, que experimentó al verla desnuda a los cinco años en un coche-cama camino de Viena, y que habría inspirado la formulación del complejo de Edipo, cuya validez, según Ludwig, carece de fundamento sólido.

Ludwig muestra también que no existen las diversas fases de la sexualidad infantil que Freud propone. En definitiva, se puede afirmar que la influencia de esta doctrina ha sido significativa y sus efectos controvertidos. Lo vemos hoy reflejado en una sociedad intensamente hipersexualizada y, en opinión del autor, afectada por tensiones psicológicas. Pero, a la vez, y esto es típicamente freudiano, una plataforma de música prohíbe escuchar la canción Quince años tiene mi amor (Dúo Dinámico) porque la protagonista de la canción es menor de edad.

Autor: Justo Hernández, España
Fecha de actualización: Mar 2026