Fidelidad a Dios

Año: 
2012
Género: 
Público: 
Editorial: 
Rialp
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2015
Páginas: 
144
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad Literaria: 
Recomendable: 
Transmite Valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

La fidelidad es el nombre maduro del amor, que siente la necesidad de atarse a un compromiso para hacerse verdadero. Hay pocos libros sobre esta materia, que despierten tanto interés en el momento presente. El autor consigue explicar cómo  fidelidad y felicidad se relacionan a la manera de un presupuesto y su consecuencia: la felicidad es el único tesoro que se encuentra solo cuando no se busca directamente; surge como efecto de la fidelidad. En cortos capítulos, girando siempre alrededor de la idea central, el lector acabará familiarizado con los principales aliados y enemigos de la fidelidad (sabrá cómo, por poner dos ejemplos, evitar la búsqueda de compensaciones o superar el perfeccionismo).

D.E. (2018)

En nuestros días se aprecia una minusvaloración generalizada y una crisis de la fidelidad. Algunos la asocian con inmutabilidad, rutina, aburrimiento, falta de espontaneidad e iniciativa. Las razones de esto son profundas y afectan a todo tipo de compromisos, especialmente a los vocacionales, que comprometen por toda la vida. Las consecuencias de este modo de pensar están a la vista. 

En esta línea, hace poco el Papa Francisco escribió un tweet que tuvo amplio eco entre la gente joven: “No tengáis miedo al matrimonio”. De ahí la oportunidad de este libro, en el que el autor habla de la fidelidad fundamental, la de cada persona a su propia vocación. La obra agrupa la postura de cada uno sobre su vocación en cuatro momentos, que corresponden a los capítulos del libro: búsqueda de la vocación, su aceptación, coherencia con la vocación, constancia que supera la prueba del tiempo. 

La vocación de cada uno no es un accidente, un añadido que sobreviene a un ser que ya estaba previamente completo y pleno de sentido. Más bien, la llamada se funde con el propio ser de cada persona, es la clave más profunda de su identidad. El autor trata temas interesantes y sugerentes sobre la fidelidad: el miedo al posible error y su influencia negativa en la respuesta a la llamada, la importancia de hablar a tiempo para lograr que las cosas se solucionen pronto y sin problemas, el papel de la Providencia, la indecisión ante la llamada de Dios. Una idea interesante del libro es que la vocación no es algo perfectamente acabado, sino que la libertad personal de alguna manera contribuye a configurarla. En efecto, la vocación es don y a la vez tarea para cada uno. Es preciso vivir cada instante con sentido de vocación: ser fieles en lo poco de cada día (Mt 25, 14 ss).

El libro analiza los enemigos que se oponen a la fidelidad, como un enamoramiento indebido, la búsqueda de compensaciones, el perfeccionismo. La fidelidad a la vocación debe ser indiscutida. Fidelidad y felicidad se relacionan como presupuesto y consecuencia: la felicidad es el único tesoro que se encuentra solo cuando no se busca directamente; surge como efecto de la fidelidad. La fidelidad es el nombre maduro del amor, que siente la necesidad de atarse por su compromiso. Hay pocos libros sobre esta materia, de tanto interés en el momento presente. El lenguaje tal vez a veces es demasiado abstracto, pero en cualquier caso hace pensar al lector.

J.L.O. (Polonia, 2015)