El Derecho de la Iglesia

[El Derecho de la Iglesia. Curso básico de Derecho Canónico]
Año: 
2004
Género: 
Público: 
Editorial: 
Eunsa
Ciudad: 
Pamplona
Año de publicación: 
2004
Páginas: 
592
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

«La doctrina católica ha entendido siempre el Derecho como un factor esencial de la Iglesia en la tierra, al servicio de la comunión. El fin del Derecho canónico -como ha subrayado Juan Pablo II- no es suplantar, en la vida de la Iglesia, la fe de los fieles, su gracia, sus carismas y, sobre todo, su caridad.

Por el contrario, (...) tiende más bien a generar en la sociedad eclesial un orden que, dando primacía al amor, a la gracia y al carisma, facilite al tiempo su ordenado crecimiento en la vida, tanto de la sociedad eclesial, como de todos los que a ella pertenecen. Por esta razón, el estudio, al menos elemental, del ordenamiento jurídico de la Iglesia es un aspecto importante de la formación cristiana.

Este Curso básico de Derecho Canónico presenta los aspectos más importantes del ordenamiento canónico, sobre todo del vigente en la Iglesia latina. Está concebido primariamente como manual sistemático para el primer ciclo de los estudios teológicos. Sus autores han procurado, no obstante, que pueda servir también a toda persona que desee actualizar sus conocimientos del Derecho de la Iglesia, o adquirir una visión de conjunto de sus conceptos y contenidos principales.

Los distintos temas se tratan desde una perspectiva jurídica, pero sin olvidar sus prepuestos teológicos, y tratando de mostrar explícitamente su relación con el misterio de la Iglesia, tal como pidió el Concilio Vaticano II. De este modo, podrá percibirse mejor la continuidad y armonía de la perspectiva canónica con el conocimiento del ser y de la misión de la Iglesia, adquirido con el estudio de otras disciplinas.»