
Interesante recorrido por la Alemania de 1933, entre el sábado 28 de enero y el miércoles 15 de marzo. El autor recoge, a través de sus intelectuales, lo sucedido en aquellos días que comprenden la ascensión al poder de Adolfo Hitler como canciller de Alemania, la disolución del parlamento y la convocatoria de elecciones para el 5 de marzo, incluyendo el incendio del Reichstag entre medias.
Quien saliese de viaje en el mes de enero, a su vuelta pocas semanas después, se encontraría con que la República de Weimar había desaparecido y estaba instaurada una dictadura que eliminaba a sus adversarios, a los judíos y, también, a los intelectuales no afines al nuevo régimen. Desaparecieron las garantías legales, se desbocó la propaganda, se asaltaron instituciones y viviendas, se colocó a los afines en puestos claves y se encerraba a todo aquel que no aceptaba a los nuevos señores. Todo ello en un continuo y general clima de violencia y muertes.
Los mejores se exiliaron, y Wiitstock se fija en la familia Mann, Bertolt Brecht, Alfred Döblin, Ricarda Huch, el pintor George Grosz y la reportera Gabriele Tergit, entre otros, para conocer cómo influyó el nacionalsocialismo en sus vidas. Una lectura apasionante para quien se interese por la historia y la cultura de Centroeuropa, y una clara demostración de cómo una democracia degenera en terror y fanatismo en muy poco tiempo cuando se carcomen las instituciones que la pueden defender.