
En un pueblo deprimido de Kansas aparece una joven de color asesinada con tremenda violencia. La policía cree que esta muerte está conectada con la de otra joven que apareció muerta poco tiempo atrás, y con una tercera de hace algunos años. Charlie Parker es informado de estas muertes por un amigo del FBI, que cree que pueden estar conectadas con las de su mujer y su hija, aún sin resolver, por lo que acude al pueblo, y accede finalmente a ayudar a la policía local en su investigación.
Decimoctava novela de Charlie Parker, situándose en esta ocasión la acción bastantes años atrás, cuando aún no está resuelto el asesinato de su mujer y su hija, aún relativamente recientes. No hay diálogos con muertos ni presencial del Mal, con mayúscula. Sí hay, como en todas las novelas, una trama complicada y muy articulada, viejas rencillas que aún colean, historias de familias... Un lugar con muchas almas podridas, como el contaminado lago cercano. Si bien la novela no es especialmente desagradable ni violenta, el modo en que se producen los crímenes y algunas situaciones de fondo hacen que la novela se deba calificar para adultos.