
El detective Charlie Parker sigue en busca de Quayle y de su asistente, Pallida Mors. Para ello se trasladará a Europa (primero a Holanda, luego a Gran Bretaña), donde le lleva la información que va descubriendo. En ambos sitios comprueba las situaciones violentas a las que conduce la búsqueda de las páginas que faltan para completar el Atlas, tarea en la que sigue Quayle. Acompañan a Parker los inseparables Louis y Ángel; el primero con afán de vengarse por las heridas que le ha causado Pallida Mors, el segundo deseando salir de casa para descansar del tratamiento contra su cáncer. Entretanto, la policía británica intenta resolver los asesinatos de varias jóvenes, siempre encontradas cerca o incluso dentro de antiguas iglesias.
Una vez más John Connolly entrega una novela de misterio profunda, basándose de nuevo en el detective Charlie Parker y su extraña relación con lo paranormal. En esta ocasión, sin embargo, la historia es un poco más molesta por el exceso de violencia, física y psicológica. Además, implica al cristianismo en la trama cercana a lo religioso, y al no distinguir protestante de católico puede resultar confuso para personas con menos formación cristiana.