El hombre y el Estado

[Man and the State]
Año: 
1949
Género: 
Público: 
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.

Este libro es fruto de unas conferencias pronunciadas por Maritain en 1949 bajo los auspicios de la Charles R. Walgreen Foundation, y fue publicado en una colección promovida por esa misma Fundación. Ese origen se refleja en el estilo de la obra, aunque hay que hacer notar que o bien las conferencias fueron preparadas pensando ya en su publicación o bien fueron luego reelaboradas: el tono no es coloquial sino expositivo, hay abundantes citas a pie de página con un rico aparato crítico, etc. El ensayo está escrito con rigor y coherencia, exponiendo las ideas con claridad. En ocasiones se detiene a documentar, de acuerdo con las circunstancias, algunos de los puntos más decisivos; así lo hace, por ejemplo, en todo lo referente a la noción de soberanía y su crítica, que es uno de los puntos mejor estudiados. Por lo demás, el texto responde plenamente a los intereses de la colección en la que fue publicado, dirigida a difundir obras que pusieran de relieve la dignidad de los fundamentos de la democracia, frente a los ataques que había sufrido por parte de las filosofías, ideologías y regímenes totalitarios propios de la primera mitad del siglo XX.
Desde una perspectiva filosófica, tal vez hubiera sido deseable una mayor profundización -y matización- en los capítulos dedicados a las relaciones entre el cristianismo y la política. Si bien en esos capítulos el autor muestra su confianza en el diálogo y en la verdad, se echa en falta una mayor atención hacia el influjo del ambiente o la tradición en la que se vive; por otro lado, parte del esfuerzo de estos artículos buscan fundamentar la convivencia cívica sobre el acuerdo en las conclusiones prácticas, obviando las fundamentaciones filosóficas y religiosas. Aunque Maritain considera que no cabe olvidar la importancia de buscar un fundamento, en la práctica tal fundamento aparece -en estas páginas- como omitible. De este modo, Maritain deja abierto el problema -no se lo plantea, de hecho- de en base a qué principios puede decirse que las derivas permisivistas de muchas legislaciones -como por ejemplo, en temas como el aborto, el divorcio, etc.- no contribuyen al bien común, si han sido consensuadas.
J.V. (2011)