
El autor nació en Ucrania en 1931. Escribió esta novela años antes de poder publicarla en Alemania, en 1974. En la URSS la publicó en la época de Gorbachov. Usó el seudónimo de Vladímov durante años y así es conocido; su apellido real es Volossévich. Su padre murió en la Segunda Guerra Mundial y su madre fue detenida y enviada a un gulag en 1952. El hijo, a finales de los años setenta, abandonó la Unión de Escritores Soviéticos, con la que había tenido problemas. En 1983 emigró a Alemania y allí murió en 2003.
La novela comienza en un campo de concentración de Siberia a finales de los años 50. Tras la muerte de Stalin, se inicia cierta apertura; se cierran parte de los gulags. El contenido muestra parte del periodo posterior.
El autor usa como narrador a Ruslan, el perro que acompañó a un guardia durante los años que vigiló en un gulag. El animal ha sido adiestrado para vigilar y obedecer las órdenes recibidas. Un día, el campo es cerrado y sobran los guardias y los perros. Ruslan, al que el autor usa como narrador, no sabe cómo ubicarse en su nueva situación al desaparecer su misión.
El relato permite hacer un retrato de la vida en ese gulag y la dificultad para adaptarse al cambio en su nueva forma de vida; le falta el contexto rígido por el que siempre se ha regido. Varias personas recurren al alcohol. El final del perro es posible de adivinar, pero no el de su guardián.
Libro bien escrito que logra, con ese recurso, mostrar la forma de vida que vivió su madre y otras personas. No humaniza a Ruslan; es la forma metafórica de relatar cómo tuvieron que vivir millones de personas.