El Chino

[Kinesen]
Año: 
2007
Género: 
Público: 
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.

Novela de intriga cuya trama arranca en la noche de una lejana aldea sueca en que son asesinadas 19 personas; luego la historia retrocede al siglo XIX en que los esclavos chinos construyen una línea férrea en los Estados Unidos; el relato prosigue -de nuevo en el siglo XXI- en China, África e Inglaterra. No es una simple historia de detectives, pues surgen constantes reflexiones sobre el vacío del alma sueca, la juventud del 68, el pensamiento de Mao, las luchas internas en la cúpula comunista, la estrategia colonizadora de China en África, etc.

El libro es limpio aunque las víctimas hayan muerto de forma truculenta; y, el autor no recurre al erotismo, aunque relate, con indignación, la violación de una mujer en un barco pirata. Ante las reflexiones éticas, políticas e históricas del los personajes, el lector debe mantener un espíritu crítico para juzgar con su propio criterio el valor y veracidad de las afirmaciones que se exponen. Como saben sus aficionados, el autor sueco se ha caracterizado en toda su obra por compaginar novelas medio policíacas, medio thrillers, con la denuncia social. Las novelas de Mankell muestran, ante todo, desconcierto frente a una sociedad -la sueca, que, sin embargo, puede representar el modelo de civilización occidental- moderna y de bienestar, pero en la cual la soledad envuelve al ser humano. El egoísmo de los jóvenes, la frialdad del sistema burocrático, la soledad de los ancianos, el individualismo... A lo largo de la novela, temas como la muerte, la incertidumbre sobre si existe vida después de ésta, el miedo al futuro en general, son traídos a colación por los personajes siempre en este contexto de desconcierto. De ahí que, como en la serie de Wallander, la impresión final sea de un cierto pesimismo. Pesimismo, sí, porque estas diatribas no están planteadas con soluciones o, por lo menos, contrabalanceadas con opiniones optimistas, trascendentes o simplemente altruistas. Por lo demás, el permisivismo de fondo del autor en cuestiones afectivas se manifiesta en algún comentario en los que se deforma la virtud de la castidad. Ésta aparece, en un contexto muy sentimental, como una mera represión inhumana.

L.R. - J.C.E. (2009)