
En este libro, Jacques Maritain toma posición sobre los desafíos eclesiales de su tiempo y comparte su propia experiencia del concilio y del posconcilio, sin temor a llamar a las cosas por su nombre y a decir las cosas claras.
En un momento en que la interpretación de los documentos del concilio vuelve a ser cuestionada, y donde se enfrentan enfoques que destacan tanto las continuidades como las rupturas, este libro es una de las contribuciones más importantes, respetadas y tempranas al debate.
Sin embargo, la obra de Maritain no tiene solo un valor reactivo, sino también prospectivo. En gran parte del ensayo, se dedica a hablar del "verdadero fuego nuevo" y, trata de señalar las vías para un renovamiento interior. De este modo, también se dirige a las generaciones de su tiempo. Su mensaje, que sigue siendo relevante, nos ofrece un horizonte que aún hoy puede inspirarnos y guiarnos hacia nuevas perspectivas.