
Es la última novela escrita por Connelly y tiene cierto regusto de despedida. Corresponde a la n. 7 de la serie Michael Haller y a la 25 de la saga Harry Bosch. Ambos forman un equipo formidable en el camino hacia la justicia. El thriller se sitúa en la ciudad de Los Ángeles en nuestros días. Lucinda le escribe una carta a Haller desde la prisión pidiéndole ayuda para probar su inocencia: a pesar de que lleva 5 años en la cárcel sigue diciendo que ella no mató a su marido. El peculiar abogado que no tiene despacho y trabaja en alguna de sus grandes limusinas Lincoln decide tomar el caso y pide ayuda a su hermanastro Bosch a quien ha contratado como investigador. Ambos saben que es como encontrar una aguja en un pajar pero quieren buscar y defender la verdad.
A diferencia de otros thrillers del autor el ambiente en que se desenvuelve no es sórdido. Está muy bien escrito, con una narrativa que captura la esencia del género policiaco. Desde el principio hasta el final mantiene el suspenso, es fácil de leer, tiene muchos momentos trepidantes, es una historia creíble que hace pensar. Haller y Bosch quieren encontrar “el camino de la resurrección” que está plagado de peligros. Describe los procedimientos judiciales estadounidenses. Aparecen varios de los icónicos personajes de Connelly.