
Novela de fantasía escrita por una de las autoras (Alemania, 1958) más importantes de la literatura infantil. El pequeño Jon Whitcroft, de 11 años, es enviado por su madre a un internado en Salisbury. Está enojado por la decisión y cuando llega no le gusta nada de lo que hay en el colegio y en la ciudad inglesa: la lluvia, las paredes oscuras, los pasillos angostos, la habitación compartida con dos compañeros….. Al sexto día de su llegada aparecen tres fantasmas en su ventana que vienen a amenazarlo de muerte porque tiene el mismo apellido que la persona que los asesinó. Está muy asustado y se siente solo. Le ayuda Ela, una niña valiente que estudia allí y le dice como despertar al único fantasma que le puede ayudar. Se trata de un personaje real que vivió en la Edad Media, William Longespee, hijo ilegítimo del rey Enrique II de Inglaterra.
La historia es interesante, amena, entretenida, con intriga, humor, llena de magia y aventuras. La ambientación es excelente. Mezcla presente, pasado y futuro. El estilo es sencillo, fácil de comprender, la acción es rápida y tiene un magnífico final. Atrás están la lucha entre el bien y el mal, la amistad, la importancia de la familia, la lealtad, entre otros valores. Al final proporciona un glosario útil. Las ilustraciones de Friedrich Hechelmann enriquecen el libro. Podría confundir a los niños la convivencia de la madre de Jon -que es viuda- con su novio y que algunos personajes no creen en el Más Allá.