
En 1997, el famoso historiador canadiense recopiló, a partir de un álbum de fotografías, la historia de su familia de terratenientes y aristocrática en la Rusia zarista. Su abuelo Paul Ignatieff fue ministro de Educación con el último zar, Nicolás II, y la revolución bolchevique les obligó, con pesar, a salir de su patria en 1917.
Michael Ignatieff volvió a Rusia en búsqueda de recuerdos y visitó a sus tíos en Canadá para escribir estas páginas con soltura, agradables de leer y que mantienen el interés del lector. Aunque al autor le sirven para recomponer su propia biografía, nos descubren la revolución bolchevique desde el otro lado: la de los llamados rusos blancos, una parte de la historia poco conocida.
Muchos perecieron luchando por las estepas de Rusia y otros muchos terminaron en un difícil exilio que se concentró en las capitales europeas y en el norte de América.