Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento

[Ten (Possible) Reasons for the Sadness of Thought]
Año: 
2005
Género: 
Público: 
Editorial: 
Siruela
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2020
Páginas: 
106
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Breve ensayo que describe la pesadumbre y la melancolía del pensar, fundamentado, para el autor en una serie de circunstancias, no todas vinculadas la esencia del pensamiento en sí. Pese a que, para Steiner (1929-2020), "la infinitud del pensamiento es un marcador fundamental, tal vez el marcador fundamental de la eminencia humana", nuestro autor se detiene casi siempre en el papel que la condición finita del hombre juega en esta tristeza. Así señalará la falibilidad del conocer humano y la cantidad de preguntas sin respuesta que almacenamos. También incorporará a las razones para la tristeza el hecho de que el pensar es arduo, diseminado y difuso; en el conocer hay un ruido de fondo que distorsiona; la creación intelectual pide esfuerzo y coarta su alcance su dependencia con lo real; tampoco es posible pensar en línea recta por cierto tiempo; no podemos analizar nuestro pensamiento desde fuera de éste; además nuestros pensamientos más nuestros resultan también patrimonio común.

Duele también el férreo control con el que el lenguaje los aprisiona. Por otra parte el pensar es despilfarrador, poco fructífero; y es inmediato sólo para sí mismo: no sabe evadirse a otras mentes, opacas a nuestro entender, ni excluir que haya otros cerebros configurados en lógicas ajenas; tampoco nuestras sintonías afectivas son automáticas; ni existen claves pedagógicas para la creatividad. Por último, nunca estaremos seguros de haber entendido algo sin residuos, en plenitud de asimilación objetiva.

Autor: Fernando Jadraque Sánchez, España
Fecha de actualización: Mar 2021