
Debreczeni (1905-1978) fue un destacado escritor y periodista húngaro que pasó la mayor parte de su vida en Yugoslavia. La obra, a mitad de camino entre unas memorias y una crónica, comienza con la llegada a Auschwitz en 1944, cuando tenía 39 años. «A partir de entonces, todo aquello se convirtió en una especie de sueño intermitente y agobiante... vimos a unos seres vestidos con disfraces de carnaval... se movían como arrastrándose, con los gestos medidos de una película a cámara lenta... espectros y espantapájaros». Comienza así un trasiego entre distintos campos, que culmina en el «crematorio frío», el denominado campo-hospital de Dörnhau, donde los prisioneros demasiado débiles esperaban su ejecución. Milagrosamente, sobrevivió a tantas penurias, hasta ser liberado por los soldados soviéticos, como cuenta en las últimas páginas.
Esta denuncia, «la más dura y despiadada jamás hecha contra el nazismo», como ha sido calificada, es considerada una joya extraviada de la literatura húngara sobre el Holocausto que permaneció inédita durante décadas. Su lectura transmite la dureza de esta degradación continua, desgarra el velo y muestra sin pudor la barbarie.