
(Sinopsis de la contraportada):
«Con su duelo cada vez más cerca, Lindon está encerrado en prisión.
Como Blackflame, es demasiado peligroso para permanecer en libertad. Los Skysworn, protectores del Imperio, lo han encarcelado para mantenerlo bajo control hasta que llegue el día de su prometido combate.
Cuando llegue, se enfrentará a Jai Long.
Pero un nuevo peligro se cierne sobre el Imperio, cada día más cerca. Solo los Skysworn se interponen entre el pueblo de la tierra y la aniquilación total.
Y Lindon podría verse obligado a unirse a ellos.»
Cuarta entrega de la saga Cradle. Sin inconvenientes. Mucha acción, combates, worldbuilding, más lore y misterios sobre el mundo, la historia y el sistema de magia. Eso sí, es una saga larga, de doce entregas, donde el autor nos va descubriendo el mundo poco a poco. Al ser del subgénero de fantasía de progresión los combates cada vez son más grandes y los personajes van ganando más poder. Parece que la compañía de Lindon se va agrandando poco a poco. Es de elogiar y agradecer que sea, por fin, fantasía limpia (al menos de momento). Además, esa sensación de emoción y asombro al descubrir un mundo nuevo me recuerda a lo que sentí al leer los primeros dos libros de "El Archivo de las Tormentas" de Brandon Sanderson ("El Camino de los Reyes" y "Palabras Radiantes").