
"Conocer a Dios" es una exposición sistemática de la vida cristiana en tres volúmenes breves que muestran un mapa de la vida cristiana. En este segundo volumen el autor expone la doctrina viva sobre los sacramentos siguiendo el Catecismo y las enseñanzas más recientes de la Iglesia. El Concilio Vaticano II ha renovado la teología sacramental insertándola en la eclesiología más actual, estableciendo normas precisas para la reforma litúrgica de los sacramentos, que sigue de actualidad y necesita desatar la madeja de experimentos que han empobrecido el sentido de lo sagrado. Y esta obra quiere ser una aportación para un mejor entendimiento de las celebraciones litúrgicas.
El primer capítulo es una buena síntesis de la economía sacramental mostrando que la liturgia no es un coto privado de los ministros porque es acción de Cristo en su Iglesia, y así enmarca la doctrina general sobre los sacramentos. Después vienen los sacramentos de iniciación cristiana, Bautismo, Confirmación y Eucaristía, que encaminan y alimentan a la santidad. A continuación los sacramentos de curación, Penitencia y Unción de los enfermos, que sanan el alma y el cuerpo como medicina de inmortalidad. Finalmente considera los sacramentos del servicio a los demás, que son el Orden sacerdotal y el Matrimonio, pues tienen en sus manos el futuro del Evangelio.
Cada capítulo se abre con una breve introducción y se cierra con el correspondiente comentario práctico, muy útiles para entender el sentido del sacramento que se expone, de un modo sistemático pero asequible a cualquier persona interesada, y particularmente a profesores de religión y catequistas. Pero también los padres de familia pueden encontrar en esta obra las ideas básicas sobre los sacramentos de la fe para resolver preguntas de los hijos, p.ej.: ¿Qué pasa si no recibo la Confirmación?, ¿por qué no puedo confesarme sólo con Dios? ¿por qué tienen que casarse por la Iglesia quienes no tienen fe? Cualquiera puede comprender que la respuesta a estas cuestiones pasa por una explicación razonaba de esos sacramentos tal como los vive la Iglesia desde que fueron instituidos por Jesucristo. Por ello merecen ser especialmente recomendados los capítulos dedicados a la Eucaristía, al sacramento de la Reconciliación y al Matrimonio.
J.O. (2009)