
La columnista del Washington Post analiza la situación política internacional. Entiende por autocracia al conjunto de políticos, de cualquier signo, empeñados en conservar su poder personal y adquirir riquezas de manera descontrolada y corrupta sin avergonzarse por emplear, incluso, la violencia si las circunstancias lo requieren.
La Autocracia SA es el tinglado de países que mantienen en el poder a sus miembros. Une a países tan dispares como son Rusia, China, Irán, Venezuela o Zimbabue. Ya no hay bloques ideológicos; el mundo actual, aunque disfrazado de ideología, es comercio y, en ocasiones, intereses que manejan empresas corruptas apoyadas por los propios estados.
En los últimos años se ha añadido la interferencia de las redes sociales y las fábricas de troles que promueven la imagen de un dictador y degradan a las democracias occidentales. El libro está lleno de ejemplos y situaciones donde aclara que “ya no existe un orden mundial liberal y la aspiración a crearlo ya no parece real”.
Sin embargo, el libro está dedicado “para los optimistas”.