Antopología filosófica: la persona humana

[Antopología filosófica: la persona humana]
Año: 
2018
Género: 
Público: 
Editorial: 
Eunsa
Ciudad: 
Pamplona
Año de publicación: 
2018
Páginas: 
192
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Es un manual de estudio de la colección del Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Cumple muy bien con las características propias de esos libros: claridad, exposición sistemática y estilo didáctico. El contenido está inspirado en los descubrimientos antropológicos de Leonardo Polo. Se hace asequible su pensamiento -algo que no es sencillo- sin perder profundidad, se simplifica el modo de expresión sin perder la terminología poliana, al principio de cada tema se incluye una síntesis de la idea principal y al final de cada capítulo el lector cuenta con varios recursos didácticos, como un esquema de la lección, un vocabulario de palabras y expresiones utilizadas, una guía de estudio, ejercicios y textos para comentar. 

El libro está estructurado en 8 temas, la Introducción y la bibliografía. Son de especial ayuda para principiantes los capítulos sobre la historia de la antropología y el de la antropología y las disciplinas filosóficas. En ambos queda claro el lugar de la antropología trascendental dentro de la filosofía y su distinción respecto de la antropología filosófica clásica y contemporánea. Se da luz para entender la aportación de Polo y lo peculiar de la consideración de la persona como intimidad, acto de ser, coexistente, libre, cognoscente y amante. La persona es radicalmente apertura a Dios y a las demás personas. 

Primero se exponen los temas sobre la naturaleza humana, enseguida sobre la esencia para culminar con la explicación de la persona. Es decir, va de lo inferior a lo superior de los seres humanos y el contenido corresponde en primer lugar a la Antropología trascendental II y después a lo más sublime del hombre que es estudiado en la Antropología trascendental I, en las obras de Leonardo Polo. Para este pensador persona es el co-acto de ser con sus trascendentales propios o personales. Se trata de lo más radical de nosotros mismos, la intimidad, el quién que cada uno somos, alguien novedoso e irrepetible. Ese conocimiento de la verdad íntima se abre en libertad y esperanza al futuro trascendente.   

El ser humano está compuesto de alma y cuerpo. El cuerpo está conformado de variadas funciones, movimientos, facultades orgánicas, tendencias apetitivas y sentimientos sensibles o afecciones. El alma está configurada por la raíz de todas las potencias humanas -la sindéresis o el yo- y por las dos facultades inmateriales: inteligencia y voluntad. La dualidad alma- cuerpo, constituye lo común de todos los seres humanos. 

Las antropologías suelen reducirse al estudio del cuerpo y el alma y no llegan a lo trascendental de cada quien, el espíritu, que es superior a las dos dimensiones anteriores. El ser es la persona; aquello que ésta tiene o de lo que dispone es su alma y su cuerpo. El fin de la persona no es ni el crecimiento en humanidad de su alma ni la mejora orgánica de su cuerpo, sino el crecimiento personal inacabable, abierto a Dios, donde encuentra enteramente su sentido radical. 

Se entiende de este modo que en Antropología trascendental se admiten tres dimensiones distintas en el ser humano: la corpórea, que se puede nombrar como naturaleza; una intermedia que es inmaterial, que se denomina esencia y la dimensión superior o acto de ser personal. Las tres son susceptibles de crecimiento y de disminución, sólo que este crecimiento en el cuerpo es limitado, en la esencia es potencialmente irrestricto y en el acto de ser es activamente irrestricto. 

Se distinguen -siguiendo el lenguaje bíblico- alma y espíritu, o de acuerdo a la terminología moderna, yo y persona. La felicidad personal está más relacionada con el espíritu creado por Dios como alguien único e irrepetible. Eso no significa que se desprecie el conocimiento de las dimensiones humanas inferiores, pues el estudio de lo común humano nos permite alcanzar lo superior. 

Es una magnífica introducción al pensamiento de Polo sobre el hombre que puede entender cualquier estudiante universitario, aunque por la riqueza del contenido exige en ocasiones más de una lectura para asimilar y familiarizarse con lo novedoso de esta Antropología trascendental. Se recomienda su lectura a todos los que quieran profundizar en el estudio del ser humano con una perspectiva filosófica.

Autor: Marcela Navarro Hernández, México
Fecha de actualización: Ago 2022