Ven y verás. La extraordinaria figura de Jesucristo

[Ven y verás. La extraordinaria figura de Jesucristo]
Año: 
2009
Género: 
Público: 
Editorial: 
Palabra
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2009
Páginas: 
192
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

El autor se sumerge en los evangelios y a la luz de la Palabra trata de mostrar la fuerte personalidad de Jesús, invitando al lector a acudir personalmente a Él, a encontrarse con su Persona. Adentrarse en la personalidad de Cristo produce vértigo, escalofríos. En este libro el autor pretende mostrar parte de tan fuerte personalidad y, por tanto, facilitar al lector un encuentro personal con Jesucristo. Para ello emplea la misma fórmula que hace muchos años empleó uno de los discípulos de Jesús, Felipe, con su "amigo del alma", Natanael. Le dijo Felipe: "hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley, y los Profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José. Entonces le dijo Natanael: ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Le respondió Felipe: Ven y verás".

Por eso, si bien los veinticuatro capítulos que componen la obra siguen la clásica división tripartita (su permanencia en Nazaret, su vida pública y su pasión, muerte y resurrección), su contenido no responde a corte tan "clásico". A lo largo de estas páginas no se nos "cuenta" una vez más la vida de Jesús sino, más bien, se nos invita a meditar y analizar sus silencios, el trato con su madre, el móvil de sus acciones, su modo de ver y estar en el "mundo", su mirada, de qué se alimentaban sus palabras, qué contenía su corazón, etc. Todos y cada uno de ellos responden, en último término, a la pregunta que hace ya más de dos mil años Él mismo nos dirigió: "¿quién dicen las gentes que soy yo?"