Vasili Grossman y el siglo soviético

[Vasily Grossman and the Soviet Century]
Año: 
2019
Género: 
Público: 
Tags: 
Editorial: 
Critica
Ciudad: 
Barcelona
Año de publicación: 
2020
Páginas: 
512
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Es un libro largo, profundo y bien documentado de cómo un escritor revolucionario que apoyó a los bolcheviques, que siguió el realismo social y quiso decir la verdad sobre el estado soviético y cuán lejos estaba de los primitivos ideales de libertad y defensa de los derechos humanos fue finalmente relegado al ostracismo.

El hermanamiento en el crimen y el horror del nazismo y el comunismo soviético es el eje del pensamiento de Grossman: La alianza con Alemania puso de manifiesto que a Stalin no le importaban las diferencias ideológicas. Según Orwell y Koestler, para recibir a Ribbentrop se adornó con esvásticas el aeropuerto de Moscú.

Las intenciones de Hitler en los territorios ocupados eran similares a las de Stalin: incautarse de las provisiones para alimentar al ejército propio y dejar a la población local en condiciones de inanición y esclavitud; también los dos dictadores introdujeron medidas represivas brutales con miras a frenar la deserción. En "Vida y destino", su libro fundamental, compara los regímenes de Hitler y Stalin. El libro fue prohibido primero por Stalin y después por Jruschov. Su testimonio también quedó en sus dos obras últimas, “Todo fluye” y “Que el bien os acompañe”, que tampoco se publicaron en la Rusia soviética. Con Gorbachov, en 1988, sus obras se difundieron en Rusia y tuvieron mucho éxito.

En este ensayo se analiza con detalle la trayectoria de Grossman a lo largo de más de medio siglo (su vida activa coincide con la dictadura de Stalin). Su testimonio es vital para conocer la verdad del totalitarismo soviético y su antisemitismo y de hecho algunos expertos, como Beevor, se han servido de sus testimonios en cartas y documentos para estudiar dicha época.

Grossman, de familia judía acomodada, asimilada o no religiosa (nació en 1905 en Berdichev, en Ucrania), estudió y ejerció como químico aunque pronto decidió dedicarse sólo a la literatura; tenía una vasta cultura. Se ilusionó con los ideales de la revolución de 1917 que creyó posibles. Aunque era consciente de los crímenes de Stalin, tardó dos décadas en reaccionar. Esos años vivió de la literatura. Su amistad con Gorki también le protegió. Pero con el tiempo y la represión, la vida de Grossman corrió peligro.

Fue corresponsal durante la Segunda Guerra mundial; sus crónicas sobre la contienda (prolija en detalles cotidianos; presentaba a los soldados individualmente, por sus oficios) le proporcionaron mucha fama. Su reportaje “El infierno de Treblinka” es a la vez una obra de periodismo, un ensayo histórico y filosófico, y un réquiem por los muertos que se empleó como prueba en el juicio de Núremberg. Grossman también formaba parte del Comité judío antifascista que en 1942, pero después de la guerra, Stalin inició una campaña contra los judíos y contra el mismo comité, que fue represaliado.

Después de muchas gestiones para intentar publicar “Vida y destino”, la KGB lo secuestró (la excusa fue que su libro haría más daño que “Doctor Zhivago”) y se sumió en una depresión. Se convenció de la mentira a la que el estado soviético sometía al pueblo al que decía defender.

Frente a la barbarie de Hitler y Stalin, aparece el humanismo de Grossman pues otro de sus mensajes fundamentales es que la guerra no había logrado destruir la humanidad de la gente. No perdió la fe en el género humano (“Sé que ninguna fuerza en el mundo puede cambiar la naturaleza humana) y en sus valores: libertad; vida, ternura, maternidad, amistad, la belleza del arte. Consideraba que el cambio hacia la libertad y la democracia en Rusia tendrían que surgir desde dentro.

Alejandra Popoff es una experiodista de Moscú, experta en literatura rusa e historia cultural, que impartió clases en la Universidad de Saskatchewan y colaboró con varios periódicos. Es autora de varias biografías literarias, incluida la galardonada Sofía Tolstói (2011) y otras. Actualmente vive en Canadá.

Autor: Angeles Labrada, España
Fecha de actualización: Mayo 2024