
La calidad literaria de estos veintiún relatos del Premio Nobel de 1978 es alta, con tramas y ambientes variados, que se desarrollan en Europa Central —sobre todo en Polonia—, en Estados Unidos y uno en Israel.
Los temas son los de siempre del autor: los choques entre judíos observantes de la ley y los que quieren asimilarse a la cultura ilustrada; la inmigración y la difícil tarea de mantener la identidad; las secuelas del Holocausto, etc.
Son historias bastante trágicas, hay mucho dolor y un trasfondo más bien pesimista, con personajes que Singer sabe caracterizar con pinceladas certeras y, a menudo, con ironía. Se detecta un deterioro moral en bastantes casos (divorcios, promiscuidad, infidelidades, individualismo...), narrado con moderación.