
El volumen forma parte de la “Trilogía de Helsinki” con la que la periodista M. Lindgren ironiza sobre el enfrentamiento cultural entre las innovaciones modernas y los supervivientes de una cuarta edad que la sociedad finlandesa se empeña en marginar. En concreto, el presente título completa los dos anteriores "Tres abuelas y un cocinero muerto" y "Tres abuelas y un joyero de ida y vuelta". Las tres abuelas se llaman Siiri, Irma y Anna-Lisa. Viven en una residencia geriátrica supermoderna, en la cual todas su presuntas necesidades están cubiertas por mecanismos cibernéticos omniscientes, pero que las ancianas desprecian por su falta de humanidad. El relato discurre por las anecdotillas de la vida diaria en el centro asistencial.
La valoración de la novela es difícil de establecer, porque hasta más que mediado el relato, no se descubre que las reiteradas bromas construidas a base de citas esperpénticas de la Sagrada Escritura no son más que intentos proselitistas enternecedores y cargados de buena intención de una anciana pentecostal mal de la cabeza. Sin embargo, las ironías e irreverencias continuas hieren la sensibilidad de cualquier lector. Aparte de esto, se asoman referencias aprobadoras de la práctica grupal del sexo y se dedica un breve capítulo (cargado de ironías) a la homosexualidad como juego erótico permisible.
F.J. (España, 2017)