
Ensayo de filosofía moral, dirigido a mostrar el fracaso del proyecto ético de la modernidad, en el que, a diferencia del pensamiento clásico, se pierde la noción de fin.
Durante un tiempo, los preceptos de la ley se mantienen, en la vida práctica y en la teoría, apoyados en la tradición, en las costumbres y en la religión. Sin embargo, paralelamente a la desaparición de la finalidad en la vida moral, se debilita la fe en un Dios legislador. Los preceptos quedan, por tanto, sin una fundamentación trascendente, convirtiéndose en un tabú, en prohibiciones cuyo motivo se desconoce, y que acaban por rechazarse.
De este diagnóstico, el autor concluye la necesidad de recuperar una ética de las virtudes, capaz de dar unidad y sentido a la vida humana. En la tarea de corregir ciertos aspectos de esta tradición filosófica, se encuentran en el texto algunas afirmaciones poco convincentes.
M.C. - A.M. (2007)