
Obra de teatro en un prólogo, seis cuadros y un epílogo. Poco antes del accidente en el que murió, Camus se dirige a quienes representarán la reposición de su drama Calígula. En un descanso, éstos hacen una apuesta: ver quién logra desvelar lo que piensa el escritor sobre algunos temas. En los cuadros sucesivos, se hablará de la verdad, de la rebeldía, del existencialismo y las desavenencias de Camus con Sartre, del amor y el matrimonio, de la trascendencia… Muestra a Camus como persona angustiada por las dudas, que quiere alcanzar la verdad e incluso se plantea la conversión al cristianismo. Se nota que el autor conoce la biografía y las obras del premio Nobel francés. La conclusión es que todos somos Camus y todos tendríamos que plantearnos seriamente la búsqueda de la verdad y del bien. Obra interesante y valiente, porque critica el relativismo imperante.
L.R. (2010)