
El subtítulo del libro resume bien el contenido: Encontrando intimidad con Dios en medio de una vida ajetreada. Su objetivo es lograr que la mujer consiga un equilibrio entre vida interior y servicio a los demás.
En nuestra época, gran parte de las mujeres cristianas están ansiosas y estresadas porque no consiguen llegar a hacer todo lo que desean en su hogar y fuera, cuando también tienen un trabajo profesional externo. Esta preocupación lleva a que, sin intención directa, dejen en segundo plano los encuentros con Dios. Con el ejemplo de María y Marta, el libro se propone brindar consejos prácticos para tener una vida interior de cercanía y unión con Dios que sea el motor para todas las demás actividades respecto al prójimo. Cuando se elige “la mejor parte”, se experimenta una vida alegre de comunión con Jesús y también de ayuda al prójimo, empezando por la propia familia.
Es una aproximación novedosa a la historia de la familia de Betania que recoge la Biblia. El estilo es sencillo, claro y orientado a la reflexión personal. Plantea la necesidad de tener un horario fijo para cada encuentro con Dios: oración y lectura de la Sagrada Escritura. La autora es evangélica y utiliza con facilidad pasajes de la Biblia que recomienda con viveza. Al final, proporciona sugerencias de ejercicios para consolidar el trato con Dios a través de su Palabra. Es un libro que lleva más de un millón de ejemplares vendidos en todo el mundo.
Desde el punto de vista de la doctrina católica, se podría enriquecer todo este planteamiento tan atinado con la práctica de los sacramentos, en especial el de la Confesión y la Eucaristía, que desconocen nuestros hermanos separados.