
Leer una novela en la que lo que destaca son las virtudes es un alivio. No es fácil escribir sobre el bien de un modo atractivo, pero Dorothy Emily Stevenson (1892-1973) lo logra con creces a través de esta historia en torno a los Ayrton, en Amberwell, su mansión en un lugar de Escocia de gran belleza, y las relaciones con las personas de su entorno.
El comandante Roger Ayrton, que sigue en activo y está destinado en Alemania, decide poner en marcha un colegio cerca de Amberwell con el dinero heredado a raíz de la muerte de su esposa durante un bombardeo sobre Londres.
A partir de ahí, se desarrolla una trama sin estridencias que atrae al lector: las gestiones para acondicionar una vieja mansión como colegio, las relaciones entre vecinos y parientes, y también las afectivas, que cambiarán la vida de algunos de los protagonistas.
Hay toques de humor, alegría, deseos de hacer el bien, buenas descripciones, diálogos y unos personajes con los que el lector se siente cercano.
Una excelente novela para un público amplio, con buena traducción de Concha Cardeñosa Sáenz de Miera. El título se refiere al nombre del colegio.