Resucitar

[Ressusciter]
Año: 
2006
Género: 
Público: 
Editorial: 
Encuentro
Año de publicación: 
2017
Páginas: 
174
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Se trata de un bellísimo texto de prosa poética escasamente argumental. Se alude en repetidas ocasiones a la muerte del padre, a pasajes de la infancia, a un jardín habitado por un tilo, que a su vez habitan los pequeños pájaros; a algunos personajes (a los que se nombra mediante iniciales: H., C., etc.); pero el texto carece de argumento propiamente dicho.

Los episodios rememorados sirven de apoyo para una reflexión, para un breve aforismo, para un pensamiento lanzado como un dardo (que acostumbra a dar en la diana de la más hermosa expresión literaria). El texto respira religiosidad, fe, esperanza, bondad, la alegría de saberse en la compañía de Dios.

Por supuesto, no es un tratado riguroso, no lo pretende, pero no hay nada contrario a la ortodoxia. El tono es íntimo, sosegado, rebosa verdadera paz. Constituye una lectura grata y agradecida, deja un sabor literario inmejorable.

Para aparcar un buen rato las ocupaciones cotidianas y disfrutar en calma de la interioridad. No hay mucha literatura como esta; vale la pena acercarse a ella.

Autor: Jordi Giménez Samanes, España
Fecha de actualización: Jul 2025

Otras reseñas

Valoración moral: 

Con una visión llena de poesía, el autor va captando la realidad y la transmite al lector en pequeños pensamientos en que la vida se refleja como en un espejo roto. Esos fragmentos, llenos de profundidad y contenido, hacen visible, en cierta manera, el otro lado de las cosas, aquella luz escondida que, a veces por falta de calma, no conseguimos ver. Las hojas de tila, las ardillas, una sonrisa de un niño y tantos personajes nos aparecen como cosas nuevas e inéditas que nos sorprenden, como si las estuviéramos viendo por primera vez.

C.M. (2007)