
Alice Kellen (Silvia Hervás) nació en Valencia en 1989. Ha publicado como quince novelas de género romántico, aunque en su última obra "Quedará el amor" se acerca, más bien, al melodrama, abordando, con intensidad, cuestiones básicas de la vida humana, como el amor, la amistad, la familia, la enfermedad, etc. La escritora intenta ir despertando diversas emociones y sentimientos en un contexto, a veces no fácil, como es una larga estancia en un hospital, una enfermedad seria, la guerra, la soledad, la tristeza. El amor, de un modo o de otro, estará siempre presente, en sus diversas fases, y teñido de cierta nostalgia, sin llegar a perder nunca la esperanza.
La acción se desarrolla, preferentemente, en dos escenarios: Cornualles (1989), y Edimburgo, Escocia (1996), con amplias y dramáticas referencias a la segunda guerra mundial. Los dos protagonistas más relevantes son Cedric y Margot. Cedric que ha tenido una vida dura, y que se encuentra hospitalizado, ya mayor y enfermo. Margot, que es una mujer que se encarga de la limpieza de las habitaciones del hospital, y que pronto se sentirá conmovida por el sufrimiento de Cedric. Intentará tratarle cada día con más dedicación y esmero, facilitándole que, poco a poco, le abra su corazón, para superar un antiguo y profundo trauma causado, en el pasado, por haber perdido el contacto con Jane, su primer y apasionado amor, al inicio de la segunda guerra mundial. También Margot le irá contando, en capítulos alternativos, los ideales de su vida, y su creciente simpatía por Graham, uno de los hijos de Cedric.
Kellen escribe bien, con un estilo sencillo, ágil, y sabe situarse en medio de la complejidad de la vida íntima de los distintos personajes. La novela es de fácil lectura, y no parece difícil sintonizar con su trama y argumento, a veces duro, pero siempre esperando un final feliz. Los protagonistas, tanto principales como secundarios, muestran normalmente buenos sentimientos, pero carecen de una cierta formación espiritual. No hay referencias trascendentes al tratar asuntos que se prestarían a ello, como son la muerte, la enfermedad, etc. La realidad del divorcio estará también presente, aunque la escritora apuesta más por los valores de la amistad, el amor y la familia. No hay escenas eróticas. Sí se incluyen pasajes muy sensuales, con algunos breves apuntes eróticos, y una ligera referencia a la eutanasia.
En definitiva, la novela puede gustar a un público aficionado al género romántico y no tiene inconvenientes importantes; puede, incluso, motivar el reflexionar sobre la importancia de los valores humanos, y superar una simple visión egoísta de la vida.