Martes con mi viejo profesor. Una lección de la vida, de la muerte y del amor.
El libro recoge las conversaciones del autor, un periodista en la cumbre del éxito y con una vida absorbida por el trabajo, con un antiguo profesor de Universidad, Morrie Schwartz. Ambos habían mantenido una relación de maestro y discípulo durante los estudios universitarios, pero la vida arrastró al alumno por otros derroteros y perdieron el contacto. Transcurridos dieciséis años, Mitch Albom descubrió a Morrie Schwartz mientras era entrevistado en un conocido programa de televisión. Morrie está afectado por esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad degenerativa incurable. Mitch, impresionado por el estado de su viejo profesor y, a la vez, por su entereza moral, decide ir a visitarlo a pesar de su apretada agenda de trabajo. A partir de la primera entrevista, comienzan a verse cada martes para hablar del pasado, pero sobre todo del presente y del futuro. Morrie, consciente de la vida vacía de su ex-alumno, va abriéndole los ojos y haciéndole ver, con la autoridad que tiene quien se encuentra en el umbral de la muerte, lo que es realmente importante en la vida.
Se trata de un libro que llega mucho al lector, tal vez gracias a que refleja -en primera persona- una vivencia interior real. La figura del profesor resulta muy atractiva: un hombre generoso, que piensa en los demás en medio de su dolor, que sabe ver lo positivo de todas las situaciones, es coherente en el obrar y en el pensar... El libro ayudará al lector que viva absorbido sólo por su trabajo, no cultive las relaciones humanas, dé culto al cuerpo joven y sano y tenga pánico a la enfermedad y la muerte; pero, por el contrario, no aportará demasiado a un lector con cierta formación cristiana.
Desde el punto de vista doctrinal o moral, sólo cabe hacer a la obra dos reproches: el primero, el que todos los valores defendidos por Morrie se mueven en un plano puramente humano; su resistencia al dolor parece fundada íntegramente en las fuerzas humanas y en una especie de bonachonería resignada, que, cuanto menos, resulta muy probablemente inimitable. Muchos lectores percibirán la ausencia de cualquier referencia religiosa -sólo una vez se menciona a Dios, así, en general- como algo demasiado evidente y doloroso. A lo largo del libro se aprecia cierta espiritualidad sincretista, elaborada a partir de elementos culturales diversos y que se presenta como una mentalidad abierta sólo comprometida con el amor y la fraternidad. Otros temas que indican esta orientación New Age son las alusiones a la reencarnación y algunas ideas de corte panteísta, etc.
S.L.P. (2009)
