Fonseca

La autora ha recibido el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008, en una trayectoria literaria llena de otros premios por novelas o ediciones de cuentos; nominada al PEN/Hemingway Award y distinguida por su maestría en el relato breve. Nos muestra en esta novela una reinterpretación de un pasaje de la vida de Penélope Fitzgerald. Francis Kane reimagina el viaje mejicano de la autora británica, dotándole de un intimismo magistral sobre la dignidad, la escritura y la obstinación por vivir con dignidad. Podríamos decir que el personaje británico se derrite con la contemplación de este mundo nuevo al que llega, lleno de colorido, luz, aromas, sabores, belleza, sonidos, costumbres... que la deslumbran sí, pero no como para desaparecer la esencia de su conciencia, ni siquiera para aflojarla; pero sí para emocionarla y producirle una sacudida interior.
Situada en el año 1952: Penélope Fitzgerald está derrumbada bajo el peso de una empresa que no funciona del todo, su marido es brillante pero está hundido en el alcohol, está esperando su tercer hijo. Y llega una carta de Nuevo Méjico, de las hermanas Delaney, afirmando que su hijo mayor Valpy, de 8 años, es posible heredero de su fortuna. El viaje de Méjico de madre e hijo (real, pero sin ninguna documentación del contenido de la estancia) se combina conviviendo en la mansión con otros posibles herederos, que muestran una variedad de personalidades y circunstancias ricos y originales. Empezando por las propias hermanas Delaney y su criada, acabando con un hombre que afirma ser el heredero legítimo. Durante 3 meses Penélope ha de combinar la agudeza y sensibilidad con el descubrimiento de costumbres locales a la vez que intrigas. Un combinado de relato policíaco con novela realista y sentido del humor británico. Resolviéndose en mostrar cómo esta situación, hipotética en su desarrollo, explosionó el genio de la gran escritora del siglo XX.
