La primera sociedad

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que la civilización occidental está en crisis. El problema es que nadie se pone de acuerdo sobre qué ha salido mal o qué hacer al respecto. Algunos piensan que tenemos demasiado gobierno, otros que demasiado poco; algunos creen que tenemos demasiado capitalismo, otros que demasiado poco; algunos consideran que tenemos demasiada libertad sexual, otros que no la suficiente.
Pero ¿y si el problema fuera mucho más fundamental? ¿Y si el problema se remontara a los mismos fundamentos de lo que somos como seres humanos en relación con Dios?
En La primera sociedad: el sacramento del matrimonio y la restauración del orden social, Scott Hahn sostiene la sorprendente tesis de que los males de nuestra sociedad y sus remedios están enraizados en si rechazamos o aceptamos las gracias divinas ofrecidas a través del sacramento del santo matrimonio.
El hombre, afirma, es social por su propia naturaleza. Hemos sido creados para la comunidad. Como fue en el principio, así sigue siendo hoy. La familia, formada a través del sacramento del matrimonio, es el bloque fundamental de toda sociedad, nos guste o no. Hemos corrompido el matrimonio y, por tanto, tenemos una sociedad corrupta. Si acertamos con el matrimonio, nuestra sociedad, por la gracia de Dios, florecerá.
Esto es así porque el matrimonio, como todos los sacramentos, sana y eleva la naturaleza humana. Sin el matrimonio, nuestras aspiraciones hacia un orden social justo permanecerán siempre imprudentes. Con él, lo aparentemente imposible —una civilización verdaderamente pacífica y humana— se vuelve posible.
