Historia de Filipinas

Los autores relatan la relación de españoles con filipinos desde el primer asentamiento estable, hacia 1570, hasta 1898. Castilla y Portugal tenían interés en comerciar con Oriente. Los portugueses lo habían logrado; los primeros españoles en llegar allí fueron en la primera vuelta al mundo, en 1521.
Tras varios intentos de establecer una ruta por el Pacífico, no se logra nada estable hasta que Felipe II tiene noticias sobre Urdaneta, le manda dejar por un tiempo el convento de agustinos en el que vivía y viajar, en una expedición dirigida por Legazpi, desde Nueva España hacia ese lugar. Su labor será llevar a cabo lo que se conoce como el tornaviaje: regresar sin dificultades hasta Nuevo México, cosa que hace en 1565.
Tras dar cuenta de su misión, regresó al convento, dejando pilotos formados para llevarlo a cabo. En su informe a Felipe II manifestó el escaso interés material de esas tierras, pero valioso en otras facetas.
Las Islas Filipinas tenían una buena posición geopolítica; Legazpi, a pesar de las presiones en contra, erigió Manila como ciudad en 1571; él falleció de forma inesperada meses más tarde. Durante años, los españoles se tendrán que defender de los portugueses, que los consideran invasores de su espacio; luego de piratas, con o sin apoyo de autoridades.
En asentarse hay interés político, comercial y religioso; la evangelización fue bien, pero poco se logró en llegar desde allí a evangelizar Japón y China. A pesar de las dificultades, como la distancia física con España, Filipinas formó parte de la Corona española durante más de trescientos años. El conocido como Galeón de Manila realizó durante décadas un viaje anual de ida y vuelta entre Filipinas y Nuevo México.
