Laura y Eduardo, una historia de amor

Historia de un matrimonio en proceso de beatificación. Laura nació en 1912 en Zumárraga, Guipúzcoa, en una familia numerosa de fuertes raíces cristianas. Eduardo nació en 1910 en Segovia. Ella estudió Farmacia en Madrid y él Medicina en la misma ciudad. Se conocen en 1935, cuando hacían prácticas de laboratorio. En los dos, su vida espiritual se fortaleció en esos años universitarios, aunque siempre cultivaron firmes virtudes humanas.
Un año más tarde llegó la Guerra Civil (1936-1939). El padre de Eduardo, militar, fue fusilado en la Cárcel Modelo al inicio de la guerra. Eduardo y Laura habían comenzado su noviazgo, interrumpido tras unos meses. Laura volvió a su casa natal y Eduardo ejerció como médico militar en la zona republicana. Al final de la guerra, tras el proceso de depuración, Eduardo busca trabajo y va a Zumárraga para ver a Laura; retoman el noviazgo y se casan en junio de 1941. Él era discípulo del doctor Jiménez Díaz y ella iniciaba la tesis doctoral. Laura y Eduardo estaban muy unidos; les bastaba mirarse para ponerse de acuerdo.
En 1952, Eduardo conoce el Opus Dei y pide ser admitido; ella lo hizo poco después. Cuando viven en Granada, Eduardo está en lo que para muchos sería una cumbre profesional. Poco más tarde, Eduardo y Laura deciden irse a Pamplona; allí da sus primeros pasos la Universidad de Navarra y Eduardo, junto a otros, pone en marcha la facultad de Medicina y una clínica universitaria. Quienes no le conocen piensan que es una locura.
El libro, al inicio, es prolijo en datos; luego gana en hondura. Laura y Eduardo crecen en amor mutuo, lo que fortalece la vida familiar. Tuvieron siete hijos, de los que uno, Eduardito, tiene una enfermedad que requerirá amor y paciencia. Trabajo, familia y amor a Dios se armonizan en unidad de vida. Con los años, crecen y ahondan esos rasgos. Una santidad en lo ordinario, con algún momento heroico.
Tras años de labor fecunda, Eduardo fallece en 1985 de un cáncer; 15 años después murió Laura.
