Abel

Abel Crowd, personaje que da título a la novela, es un pistolero que ha alcanzado cierto renombre en el Oeste. A través de las historias que cuenta, relatos casi independientes, que son como recuerdos narrados en la barra de un saloon o en torno a una lumbre, vamos conociendo los principales hitos de su biografía, en ocasiones de su familia, que son el hilo argumental de la novela. Cada capítulo es un fogonazo que nos habla de su vida, de su manera de actuar, de su manera de pensar, y se podrían decir que funcionan como verdaderos cuadros del romanticismo americano.
Abel es una novela del Oeste que no renuncia en absoluto a las técnicas estereotipadas del género pero que con su pluma ágil y versátil es capaz de alcanzar algo genuino, por ejemplo, mediante la continua referencia a reflexiones de carácter filosófico que dan profundidad al personaje permitiendo al lector empatizar un poco más con él. Como parte de su género, en ocasiones hay ciertos comentarios soeces o escabrosos, violencia o referencias sexuales demasiado explícitas y situaciones o dilemas en los que la moral de frontera desdibuja lo bueno o lo malo.
Para los amantes del género llegará a convertirse en un imprescindible, a pesar de los reparos que pueda tener.
