La insoportable levedad del ser

El escritor Milan Kundera (nació en Brno, Checoslovaquia, el 1 de abril de 1929 y falleció en París, Francia, el 11 de julio de 2023) escribió en 1984 su novela más reconocida "La insoportable levedad del ser". Fue autor de novelas y cuentos, dramaturgo, ensayista y poeta. Bastantes veces candidato al Premio Nobel de Literatura, pero nunca se lo concedieron. Desde 1975 residió en Francia.
Sus novelas se sitúan en medio camino entre la ficción y el ensayo, y hacen frecuente uso de la ironía, la presencia de diversas fuentes narrativas, la confusión entre elementos reales, ficticios y la disgresión. En la "Insoportable levedad del ser" Kundera combina historia y filosofía, aborda temas existenciales influido de modo especial por el pensamiento de Friedrich Nietzsche.
La "carga erótica" de la novela ya se insinúa en la contraportada: "narra una extraordinaria historia de amor, es decir, de celos, sexo, traiciones, muerte y, también, de las debilidades y paradojas de Teresa, Tomás, Franz y Sabina, cuyos destinos se entrelazan irremediablemente. Los celos de Teresa hacia Tomás, el terco amor de éste por ella -junto con su irrefrenable deseo de otras mujeres-, el idealismo de Franz, amante de Sabina y la necesidad de Sabina de perseguir una libertad que sólo conduce a una insoportable levedad, se convierten en una reflexión sobre los problemas filosóficos que afectan a nuestra existencia." La narración tiene bastantes apuntes y escenas eróticas, a veces muy morbosas y rebuscadas. La narración se sitúa en Praga en torno a 1968, el año en que la invadieron los tanques rusos, dando fin a la "primavera de Praga".
La fuerte carga ideológica ya la indica el escritor al comienzo de la novela: "La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir este mito demencial? El mito del eterno retorno viene a decir, per negationem, que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. (...) Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo en la Cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa, sobre cada gesto, el peso de la insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada.
Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad. Pero, ¿es verdad terrible el peso y maravillosa la levedad? (...) Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿el peso o la levedad? (...) Es una incógnita. Sólo una cosa es segura: la contradicción entre el peso y la levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones."
En la novela, Kundera parece decantarse por la levedad: "El hombre nunca puede saber lo que debe querer, porque vive una sola vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en vidas posteriores" (...) Lo que solo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre solo puede vivir una vida es como si no la viviera en absoluto". Es como si dijera que el hombre puede disfrutar de la dulce levedad del ser, de una libertad vacía, sin compromiso. Pero una vida sin sentido viene a resultar insoportable. Solo la casualidad encierra un mensaje de libertad. Lo necesario es mudo. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Las coincidencias encierran un mensaje, así escapamos de la carga de un destino necesario, somos libres, ligeros.
La filosofía de esta novela es muy pesimista, nihilista, donde la degradación, la humillación del cuerpo por el erotismo es su vertiente moral. En la narración aparecen también numerosos errores sobre la religión, a veces desagradables y blasfemos. Italo Calvino, en la contraportada, dice "Esta novela demuestra que, en la vida, todo lo que elegimos por su levedad no tarda en revelar su propio peso insoportable".
