Llamadas desde el teléfono del cielo

Algunos de los habitantes de Coldwater, en Michigan, reciben llamadas telefónicas de sus seres queridos fallecidos. Inmediatamente se forma un revuelo mediático en esta pequeña ciudad con partidarios a favor de las llamadas y gente que se manifiesta contraria y cree que todo es falso.
Mitch Albom sigue desarrollando tramas en las que el más allá, el cielo, sigue estando muy presente. A través de las llamadas que reciben algunos ciudadanos, se va describiendo, aunque de manera velada, lo que es estar con Dios. En el libro se manifiesta claramente que la vida no se acaba aquí, que hay una continuidad y, sobre todo, una esperanza de existencia tras la muerte. En todo el libro hay un cierto buenismo ya que todos los fallecidos nos hablan desde el cielo, lo que puede llevar a entender que las almas de todos los que fallecen son retribuidas siempre con el cielo, sin tener que purificarse previamente.
