Muerte es la sentencia

Richard Pryce, abogado de personajes prominentes, aparece en su domicilio, muerto a golpes con una botella de vino 1982 Château Lafite Rothschild valorada en 2’000£. Pocos días antes la famosa autora feminista Akira Anno le había amenazado en público de hacerle algo así. Pero la situación es complicada, con varios sospechosos y un nuevo muerto, amigo de la víctima. Hawthorne, antiguo policía y colaborador con la brigada criminal en casos de asesinato difíciles de resolver, tiene que intervenir y, con él, el autor, Anthony Horowitz, que va a escribir un libro sobre el caso cuando este se resuelva. Tras Asesinato es la palabra sería el segundo de una trilogía para la que dice tener un contrato con su editorial. Las relaciones entre ambos tienen frecuentes altibajos y discusiones, con mutuos aprecio y desconfianza.
Es una obra en el estilo de la novela criminal inglesa, con referencias expresas a Sherlock-Holmes, Poirot, Miss Marple.... Aunque hay personajes con defectos y con mala conducta, en la narración no se confunde lo correcto con lo equivocado, y el autor evita, en general, las descripciones inmorales.
