Al oeste del Edén. En un lugar de los Estados Unidos

Jean Stein, hija de Jules Stein, relata unas historias sobre los orígenes de la industria del cine y de Hollywood, que describe como “el innegable epicentro de la miseria humana, un lugar espantoso sobre todo de noche”, y que conoció muy bien desde dentro. El mundo del cine donde “aquellos inmigrantes, aquellos judíos de Europa Oriental, crearon un sueño de cabello rubio, ojos azules y nariz perfecta”, un sueño ficticio muy lejos de la realidad de cada uno de ellos. El libro no es una novela, sino que se centra en cinco historias que no tienen relación entre ellas, sobre cinco pioneros. La autora recoge comentarios y recuerdos de parientes, hijos, hijastros, amigos, enemigos, sirvientes y socios cercanos. No describe ni comenta, sino que recoge las voces de otras personas. Esto le aumenta el interés del libro, porque en sus páginas desfilan muchos protagonistas de la historia del cine, del arte y de la política, aunque sin profundizar en ellos. Algunos de ellos son Dalí, Gore Vidal, Chaplin, Rosellini, Bob Kennedy y Jane Fonda. Sin embargo, también es cierto que la incorporación de tantas voces hace que la lectura se vuelva a veces un tanto ardua.
Las cinco historias tienen en común el desastre familiar, enfocado en los hijos de los diferentes matrimonios y en las vidas desgraciadas que llevaron muchos de ellos, llegando, como la propia autora del libro, al suicidio. Son historias de grandeza, pero sobre todo de miseria y decadencia. Por ejemplo, poco queda de Doheny, magnate del petróleo, personaje muy identificado con el millonario de El sueño eterno, la novela de Raymond Chandler, aparte del nombre de una avenida, su colosal mansión y el personaje de otras novelas como ¡Petróleo!, de Upton Sinclair y Pozos de ambición, de Paul T Anderson. Los hermanos Warner, emigrantes judíos, levantaron uno de los estudios más emblemáticos de la nada. El libro continúa con las peripecias de Jennifer Jones, la actriz de La Canción de Bernardette, descubierta por el que después sería su marido, David Selznick, productor de grandes películas de la historia del cine. Sigue con la historia de la desconocida Jane Garland, trágica aspirante a actriz manipulada por su madre Grace. Termina con la historia de su propia familia, Jules Stein, médico oftalmólogo, descubridor y representante de cantantes, creador de la MCA (Music Corporation of America) y primer organizador de giras de conciertos en vivo. Las historias son interesantes, presentan otra visión de la industria cinematográfica, pero todas tienen, como la vida de la propia autora, olor a desastre y tragedia.
