L'homme qui ne voulait pas être pape. Histoire secrète dun règne

El autor, periodista, que dio sus primeros pasos como vaticanista, muy rápidamente demuestra un conocimiento poco frecuente de los secretos vaticanos. Colaborador de la web de información on line Atlantico (abierta en 2011), revela aquí sus verdaderas dotes de escritura. Su libro resume el pontificado de Benedicto XVI, bajo fuertes tensiones en la curia romana. Diat menciona numerosas entrevistas con bastantes eclesiásticos, entre 2012 y 2013, nombrados en las páginas 507-508: 26 cardenales, y muchos obispos, sacerdotes y laicos. Al hilo del texto, las afirmaciones a veces no atribuidas a una fuente identificable, no parecen sin embargo carecer de cierto fundamento.
Las nueve partes, inteligentemente divididas en capítulos cortos e incisivos, cubren el periodo entre el cónclave de 2005 que eligió a Ratzinger y el comienzo del pontificado del Papa Francisco. Están jalonados por abundantes referencias a la vida de los dos Papas (teología, espiritualidad, pastoral), así como a otras épocas (orígenes de la Curia, pontificados precedentes). Una bibliografía esencial sobre Benedicto XVI, algunos títulos sobre el Papa Francisco y varios ensayos sobre el papado completan la obra (p. 501-505). El autor dibuja un retrato profundo y muy admirable de Benedicto XVI (su persona y sus acciones como Papa), sin omitir algunas limitaciones o fracasos, inevitables por otra parte en todo gobierno, pero con un balance francamente positivo. Le dedica mucho espacio al papel de los colaboradores de la curia. El contraste entre sus puntos de vista y los del Papa es acentuado. Hay casi una acusación a los Secretarios de Estado que se sucedieron: Sodano y, en menor medida, Bertone; dos cardenales, todavía vivos, que no figuran entre las personalidades entrevistadas y que no lo tuvieron nada fácil cuando cumplieron su misión al servicio de la Iglesia universal. Una parte de la curia romana se describe como un nido de víboras: cinismo, ambición, espionaje, guerras larvadas; el conjunto, como un organismo que hay que reconstruir. El autor desea que la reforma del Papa Francisco lo logre. Reconoce que son muchos los que trabajan santamente en la curia: el bien no hace ruido. La falta de escrúpulos de algunos pone de relieve las cualidades espirituales de Benedicto XVI, cuya renuncia se explica tanto por el agotamiento como por la traición.
Algunos informes son tratados en detalle: finanzas vaticanas, abuso de menores (incluido el caso Maciel), filtración de documentos reservados, grupos de presión, maniobras durante los cónclaves. La hostilidad declarada de algunos medios, como el New York Times y La Repubblica (p. 234), es manifiesta. La obra no contiene errores doctrinales. ¿Ha sido revisada por algún experto teólogo? ¿Qué intenciones movían al autor? Algunos señalarán que denigra a las personas. Sin embargo, se advierte su amor a la Iglesia. Quizá el descubrimiento de cierto número de carencias humanas haya sorprendido a este nuevo vaticanista, reconocido desde entonces. El realismo de la descripción de algunos defectos, que no son ninguna novedad en la historia, invita en todo caso a la vigilancia y a la reparación. Sin embargo, atenta a la reputación de personas que no tienen voz para defenderse. Solo el Padre Lombardi, en una nota del 18 de febrero de 2014, tendía a descalificar la obra, y solo para desmentir una cosa: que el cardenal Mauro Piacenza nunca comunicó a los medios los documentos robados por el mayordomo de Benedicto XVI. Una invitación a la prudencia en un trabajo difícil como el de los periodistas de hoy. Un libro, en todo caso, que desconcertará a la gente buena en una época en la que el hablar mal de los demás debe rechazarse con fortaleza. No siempre debe decirse a todos la verdad. Pero el Espíritu Santo actúa en la Iglesia y Diat lo deja ver a lo largo de sus páginas vivas y a veces profundas, a las que no les falta ni inteligencia ni aliento.
A.F. / G.M.D. (2016)
