
La historia comienza cuando Park So-nyo, una madre campesina de casi 70 años, se pierde en una bulliciosa estación central de Seúl durante una visita a sus hijos. Su desaparición desencadena una búsqueda emocional en la familia, que rescata recuerdos, secretos y culpas latentes, cuestionándose si alguna vez la conocieron verdaderamente.
Esta magnífica novela está narrada de forma coral: cada miembro de la familia aporta su perspectiva —la hija, el hijo, el esposo e incluso la madre—, lo que permite desentrañar la verdadera dimensión humana de So-nyo y revelar cuánto daban por sentada su presencia. El estilo es emotivo y conmovedor, aunque no sentimentalista; en ocasiones la escritura adopta la segunda persona para crear cercanía e intensidad afectiva.
La obra celebra el amor materno, reconoce tanto los sacrificios como la invisibilidad de millones de madres y transmite valores de entrega y abnegación en grado superlativo. Subraya que la madre es el pilar de la familia y cómo, en ocasiones, solo se admite cuando ya no está. Es, en definitiva, un homenaje sincero al amor materno y una llamada a la conciencia del valor de una madre. Estremece con belleza y verdad.
Ganó el Premio Man Asian Literary Prize en 2012, ha sido best seller en Corea y se ha convertido en un libro muy aclamado a nivel mundial.