
El libro parte de una constatación sencilla y muy actual: muchas personas sienten sed de vida espiritual y desean encontrarse con Dios en la oración, pero no saben cómo comenzar o la abandonan pronto cuando aparecen las primeras dificultades. El autor presenta la oración mental no como una práctica reservada a personas especialmente piadosas, sino como un camino accesible a todo cristiano que quiera crecer en la amistad con Dios. Con un lenguaje claro, cercano y lleno de sentido sobrenatural, ofrece orientaciones concretas para iniciar este camino y, sobre todo, para perseverar en él. La oración es valiosa incluso cuando no se experimenta ningún consuelo, porque constituye una escuela de confianza y de amor. El autor se apoya en grandes maestros de la vida espiritual, como santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Lisieux.
Una de las principales virtudes del libro es precisamente su carácter práctico. Philippe aborda con sencillez las dudas, distracciones, sequedades y dificultades que suelen surgir en la oración, y ofrece consejos que ayudan a no desanimarse ni convertir la vida interior en una búsqueda de experiencias extraordinarias. Lo esencial es cultivar una relación personal con Dios basada en la humildad, la confianza, el amor y la perseverancia. El libro ayuda a despertar el deseo de orar y a comprender que reservar cada día un tiempo para Dios no es una carga añadida, sino una necesidad profunda de la vida cristiana y un camino hacia la auténtica felicidad.
Jacques Philippe nació el 12 de marzo de 1947 en Lorena, Francia. Tras estudiar Matemáticas, trabajó durante varios años como profesor e investigador científico. En 1976 se incorporó a la recién fundada Comunidad de las Bienaventuranzas. Pasó varios años en Jerusalén y Nazaret, donde estudió hebreo y profundizó en las raíces judías del cristianismo. Más tarde se trasladó a Roma para estudiar Teología y Derecho Canónico, al tiempo que comenzó a ejercer como director espiritual y a colaborar en la formación de sacerdotes y seminaristas de la Comunidad. Fue ordenado sacerdote en 198. Su ministerio sacerdotal se ha caracterizado especialmente por la predicación de retiros y el acompañamiento espiritual.