
Es un ensayo que parte de una idea sugerente: la historia de la humanidad puede entenderse como una sucesión de problemas y de las soluciones que el hombre ha ido ideando para afrontarlos. Desde ahí, José Antonio Marina recorre distintos ámbitos —político, social, moral— con la intención de identificar patrones, aciertos y errores en la forma en que las sociedades han respondido a sus desafíos.
El libro tiene claridad expositiva y una voluntad pedagógica evidente. Marina escribe con orden, buscando que el lector comprenda sin esfuerzo conceptos que, en otros autores, resultarían más áridos. Hay intuiciones valiosas, especialmente cuando señala que no basta con tener buenas intenciones: las soluciones requieren inteligencia práctica, prudencia y sentido de la realidad.
Sin embargo, la obra no siempre alcanza la profundidad que promete. En su afán de abarcar mucho, algunas cuestiones quedan tratadas de forma superficial, casi esquemática. Además, ciertas interpretaciones históricas y morales pueden percibirse como discutibles, con un trasfondo racionalista que tiende a reducir dimensiones más altas del ser humano —como la trascendencia o la tradición— a meros factores secundarios. Esto puede dejar una sensación de falta de arraigo en una visión más completa de la persona.
Aun así, el libro resulta estimulante: obliga a pensar, a comparar épocas y a preguntarse qué hace verdaderamente buena una solución. Leído con criterio, puede ser útil como punto de partida, aunque no como última palabra.