El hombre no secular

[The Non-Secular Man ]
Año: 
1972
Género: 
Público: 
Editorial: 
Cristiandad
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
1974
Páginas: 
188
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Es un ensayo que se sitúa en pleno auge de la llamada “teoría de la secularización”, cuando muchos daban por hecho que la religión desaparecería a medida que avanzara la modernidad. Andrew Greeley se planta con serenidad —pero con firmeza— frente a ese optimismo laicista y sostiene algo que el tiempo, en buena medida, le ha terminado dando la razón: el hombre no deja de ser religioso, aunque cambien las formas.

El autor escribe desde la sociología empírica, apoyándose en datos, encuestas y observación cultural. Su tesis central es clara: la secularización no elimina la dimensión religiosa del ser humano, sino que la transforma, la desplaza o incluso la disfraza. Allí donde se esperaba un vacío, aparece una religiosidad difusa, a veces desordenada, pero persistente. Este diagnóstico, lejos de ser alarmista, tiene un tono esperanzador: la apertura a lo trascendente sigue viva, aunque muchas veces no encuentre cauces adecuados.

El libro resulta valioso porque desmonta una idea que aún hoy se repite sin suficiente crítica: que la modernidad implica necesariamente la desaparición de la fe. Greeley muestra que esa narrativa es simplista y que, en el fondo, responde más a un deseo ideológico que a la realidad observable.

Ahora bien, no todo es igualmente sólido. Su análisis, muy anclado en el contexto estadounidense de los años setenta, puede sentirse limitado en alcance y algo datado en ciertos ejemplos. Además, su enfoque sociológico, deja en segundo plano una profundización filosófica o teológica más robusta que habría enriquecido el conjunto.

Autor: M NH, México
Fecha de actualización: Jun 2026