El cristianismo y el problema del comunismo

[Cristianism i problema komunizma]
Año: 
1968
Género: 
Público: 
Editorial: 
Espasa-Calpe
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
1968
Páginas: 
144
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Para Berdiaeff, lo malo del comunismo es que quiere ser una nueva religión con dogmas inatacables, implacable, por tanto, en su represión de la "herejía", y cuyo artículo de fe principal sería el marxiano “la religión es el opio del pueblo”. Estamos, pues, ante un fenómeno paradójico que trata de acabar con una fe en lo que está más allá para sustituirla por otra fe, en este caso sin más Dios que el materialismo dialéctico y sin más cielo que la sociedad sin clases. Pero, al borrar a Dios del horizonte, destruye también la libertad, y con ella al propio ser humano.

Berdiaeff carga a los cristianos con parte de la culpa del surgimiento del comunismo. Por otra parte, distingue muy bien entre la fe cristiana y su degeneración en la moral burguesa. Su análisis del cristianismo es de una gran lucidez, hasta el punto de que casi puede leerse este libro como un libro de apologética. Esto, por ejemplo, se ha repetido luego mucho, pero por entonces pocos lo veían: "Las ciencias... olvidan que, si han conocido un incremento en los tiempos modernos, lo deben, ante todo, a la liberación del espíritu humano de sus antiguas supersticiones, y que esto lo consiguió la fe cristiana".

Y lo consiguió no solo a base de "desendemoniar" al mundo, sino de revalorizar el trabajo humano, pues "la civilización grecorromana, aristocrática en sus principios, despreciaba el trabajo, lo consideraba como propio de esclavos. Y el cristianismo vino a santificarlo".

Probablemente por ello, y por la deshumanización del trabajo que el primer capitalismo conllevaba, Berdiaeff forma entre los que son anticomunistas a fuer de anticapitalistas. Como para otros contemporáneos, para él el comunismo es una excrecencia inevitable del capitalismo.

Se trata de un análisis bastante ponderado, que parte de que “para vencer la mentira del socialismo hay que conocer su verdad”, pues “el comunismo ha sido considerado hasta ahora más bien desde el punto de vista sentimental y emotivo que desde el intelectual”.

Autor: Jesús Sanz Rioja, España
Fecha de actualización: Mayo 2025